El pabellón extiende sus límites, dilata su energía a
un gran espacio público, plaza cívica y lugar de encuentro para la
celebración del Bicentenario. La propuesta no es un edificio, es un
espacio de sombra contenedor de la congregación popular, abierto a
distintas manifestaciones culturales y artísticas. Con el presupuesto
dado, utilizando materiales económicos, se cubre la mayor superficie
para albergar la mayor convocatoria. El ámbito semicubierto permite un
uso intensivo de los espacios exteriores, bajo el tendido de sombras en
el verano porteño. El espacio cerrado para los escenarios requeridos
puede desbordarse en el exterior aumentando su flexibilidad de uso y su
alcance. Cine, teatro, música, artes plásticas, literatura,
instalaciones audiovisuales, fiestas populares, recitales, espectáculos
infantiles, entre otras manifestaciones culturales, conviven bajo el
gran techo.
Diálogo con el monumento Nicolás Avellaneda.
El
pabellón dialoga armónicamente con el monumento a Nicolás Avellaneda al
convertirse en su basamento, igualando la altura de su zócalo. Se
genera así un conjunto integrado por ambos, pleno de respeto y
caracterizado por la tensión entre la fuerte horizontalidad del pabellón
contrapuesto a la verticalidad del monumento existente.
Funcionalidad y accesos.
El
espacio cerrado permite múltiples armados y escenarios interiores con
la máxima flexibilidad. Abre íntegramente sus puertas plegadizas para
integrarse al espacio exterior y así desbordar sus funciones, tanto las
exhibiciones con panelerías móviles; las conferencias, mesas redondas,
teatro, etc.; así como las presentaciones y reuniones festivas, con el
correspondiente equipo necesario y tarimas. El espacio semicubierto es
contenedor de las diversas actividades y exposiciones así como también
está provisto de un bar exterior. Los servicios se agrupan en dos
cuerpos a manera de cápsulas de chapa exentas bajo el gran techo. Baños
químicos por un lado y depósito más vestuario, por otro. De esta manera
el cuerpo principal cerrado queda liberado de los servicios para una
máxima flexibilidad de armados. Múltiples accesos tanto a la plaza como
al espacio cerrado, convierten al pabellón en una entidad convocante y
receptiva. Suaves rampas de madera permiten la fácil accesibilidad,
además de celebrar y calificar los libres accesos.